Deuda subordinada

Qué son

La deuda subordinada es un bono simple (un préstamo a plazo con una fecha de vencimiento) con la característica de que su orden de prelación es inmediatamente después de las acciones y las participaciones preferentes.

Ello significa que en caso de crisis financiera puede verse afectado y perder todo o parte del capital invertido.

Por ello se trata de un producto de riesgo, no adecuado para inversores con perfil conservador.

Cómo operan

Mientras en el año 2009, tras la quiebra de Lehman Brothers, la mayoría de los Estados de nuestro entorno (Alemania, Francia, Inglaterra, Italia, Escocia,….) capitalizaron sus entidades financieras con dinero público, las autoridades Españolas conscientes de la debilidad de nuestro sistema financiero (al que la banca extranjera negaba el crédito), consintieron la comercialización masiva de este tipo de productos a clientes minoristas. Es lo que denominamos el “primer rescate de la banca” a cargo de los particulares.

Lo relevante es que la información que se facilitó no permitía conocer los riesgos asociados a la situación de crisis en que muchas entidades financieras estaban (y están) sumidas.

Muchos productos se vendieron a valor 100% (a la par) cuando su valor razonable era inferior (productos similares se compraban en el mercado secundario al 50% o 70%) Posteriormente muchas entidades mantuvieron artificialmente el “valor” al 100% realizando operaciones de “case” entre clientes. Esto es engañando a clientes para que adquirieran productos al 100% cuando en realidad valían el 30%. La CNMV se ha visto obligada a reconocerlo públicamente por lo que ya se siguen querellas contra ella y contra Bankia y se espera la interposición de numerosas demandas civiles tanto por parte de grandes empresas y PYMES, como por parte de particulares contra entidades financieras por abuso de mercado y malas prácticas en la comercialización de deuda subordinada. Estas acciones son objetivas e independientes del perfil del adquirente.