Otros productos finacieros

Estructurados y autocancelables

En España empezaron como una imposición a plazo fijo más un producto derivado, que permitía obtener una rentabilidad en función de la evolución de las acciones en Bolsa de una o varias empresas o de un índice bursátil.

Posteriormente se comercializaron productos sin garantía de capital que han provocado pérdidas de hasta el 90% del capital invertido.

Puede parecer que estas pérdidas sean culpa del “mercado”, pero en la mayoría de los casos la entidad comercializadora (caja o banco) no advirtió que se trataba de un producto que creaba él, del que él obtenía un beneficio, en el que él es el agente de cálculo y en el que él obtiene un beneficio de la pérdida del cliente y el único que puede adquirirlo.

Tampoco informaba de aspectos clave como la política de reparto de dividendos, posible efecto dilutivo de ampliaciones de capital, aumento de la probabilidad de perdida a medida que se incrementan los años, probabilidad de perdida en casos extremos, conflictos de interés,…

En resumen, los riesgos del producto son los siguientes:

  • Riesgo de Mercado- Los subyacentes (las acciones) están expuestas a las volatilidades de los mercados de valores y por tanto una mala evolución de los mismos, que puede ocasionar fuertes pérdidas al inversor sobre el dinero invertido. Además, si las empresas pagan dividendos, el precio de sus acciones se ajusta siempre a la baja tras el abono en la misma cuantía que el dividendo. Cuanto mayor es el dividendo más difícil es que la acción se revalorice y logre situarse por encima del valor inicial.

  • Riesgo de Crédito- El banco, que normalmente se encarga de colocar el producto, debe informar que si el que ha diseñado y emitido el producto tiene dificultades financieras, los inversores pueden perder todo o parte del capital.

  • Riesgo de liquidez- Son productos que no se negocian en los mercados, por lo que los clientes no tienen posibilidad de deshacer su inversión.

La banca española ha sido un gran vendedor de estos productos por las fuertes comisiones que pagaban los diseñadores o emisores, casi siempre extranjeros. Algunos ejemplos de productos autocancelables comercializados por entidades financieras en España objeto de reclamación judicial son:

  • BARCLAYS BANK: autocancelables emitidos por entidades norteamericanas como Morgan Stanley o la quebrada Lehman Brothers, referenciados a cestas de acciones de bancos como RBS, Santander, BBVA, etc.

  • BANIF (Grupo Santander): autocancelables de bancos europeos como Calyon , BNP Paribas, Goldman Sachs, etc.

  • SANTANDER “TRIDENTES”: PFE´s referenciados a tres subyacentes de renta variable: Santander, BBVA y Banco Popular.

  • BANKINTER: “Bono fortaleza” y autocancelables emitidos por Lehman y referenciados a cestas de acciones. A veces también índices y tipo de cambio.